viernes, septiembre 19, 2008

A los Cuatro Vientos


Lunes 26 de abril de 1937. Las sombras se oyen silbar en el despejado cielo de Gernika... Los edificios, los paseos, el mercado... lugares reconstruidos, aunque las personas muertas no podrán ser nunca reemplazadas. Y es que hay momentos de la historia que determinan el destino de todo un pueblo.

A los cuatro vientos está el caserío Errotabarri, en las alturas del monte Oiz, conservado generación tras generación por los Ansotegui, una familia vasca que nos descubrirá el amor indestructible, la amistad enternecedora y la importancia de las tradiciones, pilares de su hogar y de su vida. Los tres hermanos de esta novela conseguirán apropiarse de la ternura y del cariño de los lectores. La familia Ansotegui se erige como baluarte de todas las familias vascas y, en consecuencia, de todas las familias del mundo.

La historia más real y la ficción más asombrosa se entremezclan en este soberbio cuadro literario, "pintado" por Dave Boling a la maniére de Picasso, en los que nos desvela la imagen de un pueblo fuerte y orgulloso donde al tierra y el amor se unen a la lucha por la identidad.


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Bueno, la semana que viene hará un mes desde que llegue a Boise. Ya se que no he contado nada hasta ahora pero bueno, pronto lo haré.

Como adelanto, una fugaz visión: Dave Boling, autor de “A los cuatro vientos”, lo entrevisto mañana...

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sábado, septiembre 06, 2008

Enemigos intimos



¿Habéis sufrido alguna vez vértigo? No me refiero al miedo a precipitarse desde una altura sino a otra sensación de inseguridad diferente. Yo era un asiduo en otros tiempos.

Toda va mas o menos sobre ruedas mientras estas en la época de estudiante, en la universidad. No quiero decir que sea una época exenta de problemas, a cada edad los suyos pero mas o menos, y salvo excepciones, sabes que va ser de tu vida el año siguiente: un curso mas, con mas o menos asignaturas pero otro curso mas.

El problema llega cuando se acaban los estudios y no tienes enseguida un empleo, o lo tienes y no es muy estable. En mi caso, empecé a trabajar de profesor antes de acabar la universidad pero el trabajo no era muy bueno, al menos durante los primeros años, ni muy estable. Así que, año tras año, al acabar el curso, cuando me marchaba a Inglaterra a pasar el verano, siempre tenia la misma sensación de inseguridad, el no saber que va a ser de ti al acabar el verano, el vértigo…..

Y ahora, tiempo después… enemigos íntimos tras un largo paréntesis. Por primera vez en mi vida, siento que el vértigo es mi aliado, que puede traer algo nuevo que me ayude a iluminar las ruinas de la casa, que me de calor para levantarme y empezar a retirar los cristales rotos, a llenar de pan las tinieblas, a fundar otra vez la esperanza.

Se que no es una tarea fácil. De hecho, Nerea esta mucho mas presente que lo que yo quisiera. Aprovecha cualquier momento de duda, cualquier descanso, para colarse en mi cabeza y seguirme martilleando las entrañas. Al menos, esta vez, el vértigo es mi aliado.

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martes, agosto 26, 2008

Mis alas se cayeron y yo sí me rendí


La huida más valiente, la derrota más amarga...

Bilbao-Frankfurt-Boise

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lunes, agosto 11, 2008

La huida


Dice en su blog un sociólogo con el cual me reuní la semana pasada por motivos laborales que se suele decir que no hay nada más cobarde que la huida. Después añade que no está de acuerdo...a veces la huida es el camino más valiente.

Yo, la verdad, ya no sé muy bien que pensar pero creo que me inclino también por la idea de que a veces la huida es el camino mas valiente.

Contaba una vez Ismael Serrano que Charly García se tiro de un noveno piso a una piscina en plena crisis argentina. Era necesario hacer algo, dijo después tras salir ileso. Mi huida es algo similar. Había que hacer algo, lo mas fácil era quedarme en casa viendo como la vida se me pudría a su lado día tras día, como los árboles no me dejaban ver el bosque.

Dicen que el tiempo es la cura pero nada me asegura que no vaya a estar dentro de un año en este sillón acordándome de Nerea. Pero había que hacer algo, como Charly...

Así que a partir de mañana mismo empiezo los últimos preparativos. No me voy solo en este viaje. Os presento a Puck, un regalo de una amiga que me acompañara en mi viaje. El dejará la moto en breve y montará en mi mochila del Swiss Army rumbo a Boise.

Gracias Rosa_Rosa, por tus deseos, por Gumi-Puck, por la carta, por todo... espero poder escribirte desde Boise con buenas noticias pronto.

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domingo, agosto 10, 2008

Si alguna vez no hubieses existido...


Si alguna vez no hubieses existido,
si el calor de tus muslos no me hubiese
buscado como un látigo preciso
y mis ambigüedades electivas
-los días más oscuros de mí mismo-
no te hubiesen tenido como saldo
de afirmación o excusa,
es posible
que este volver a casa en soledad
y demasiado pronto,
me recordase ahora un poco menos
al joven que apostaba por el mundo,
con el mundo a su espalda.

Sólo el amor es duro.
Metidos en la noche, regresando
entre la potestad y la mentira,
hablamos del poder o de los sueños
al hablar del abrazo.
Y no lo sé tal vez, no sé si me recuerdo
prisionero de un cuerpo o libre junto a él,
buscando salvación o en servidumbre,
miserable y maldito, pero atónito.

Quizás sólo se trata de que no estás aquí,
de que perder es duro para todos
y el amor me hace falta, como sabes.
Quizás contigo estuve
tan demasiado cerca de tu reino,
que necesito ahora desmentirte,
utilizar los trucos que uno tiene
para poder seguir.

Porque somos así seguramente,
huellas equivocadas,
solitarias hogueras de un camino,
paraísos de cuatro habitaciones
que sólo se comprenden
después de haber firmado muchas veces,
precisamente ahí,
donde pone El viajero.

Y a mí, ya que prefiero escoger mis derrotas,
quiero que me recuerdes derrotado,
como quien algo espera
más allá de los tiempos y los hechos.
Quizás porque haga falta haberlo presagiado
o porque, en todo caso, nadie sabe
dónde acaban los sueños.


Luis Garcia Montero

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