una suspensa y luminosa duda;
es un querer saber todo lo tuyo
y a la vez un temor de al fin saberlo.
Amar es reconstruir, cuando te alejas,
tus pasos, tus silencios, tus palabras,
y pretender seguir tu pensamiento
cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas.
Amar es una cólera secreta,
una helada y diabólica soberbia.
Amar es no dormir cuando en mi lecho
sueñas entre mis brazos que te ciñen,
y odiar el sueño en que, bajo tu frente,
acaso en otros brazos te abandonas.
Amar es escuchar sobre tu pecho,
hasta colmar la oreja codiciosa,
el rumor de tu sangre y la marea
de tu respiración acompasada.
Amar es absorber tu joven savia
y juntar nuestras bocas en un cauce
hasta que de la brisa de tu aliento
se impregnen para siempre mis entrañas.
Amar es una envidia verde y muda,
una sutil y lúcida avaricia.
Amar es provocar el dulce instante
en que tu piel busca mi piel despierta;
saciar a un tiempo la avidez nocturna
y morir otra vez la misma muerte
provisional, desgarradora, oscura.
Amar es una sed, la de la llaga
que arde sin consumirse ni cerrarse,
y el hambre de una boca atormentada
que pide más y más y no se sacia.
Amar es una insólita lujuria
y una gula voraz, siempre desierta.
Pero amar es también cerrar los ojos,
dejar que el sueño invada nuestro cuerpo
como un río de olvido y de tinieblas,
y navegar sin rumbo, a la deriva:
porque amar es, al fin, una indolencia.
Este fin de semana lo pasé en un caserío en Gipuzkoa. Hace más o menos un año participé en un reality show de la televisión pública vasca y estos días nos juntamos allí todos para recordarlo, disfrutar de nuestra compañía y pasar un buen rato.
Y sumergido entre aquellos recuerdos que traíamos a flote estaba el comienzo de todo. A la vuelta de aquel programa es cuando comencé a enamorarme de Nerea, cuando aquella niña con la cual bromeaba a veces apagándola la pantalla del ordenador se empezó a acercar a mi, a reírse con mis ocurrencias en la pantalla del televisor, a disfrutar de la compañía diaria....
Pasó el verano y aparecí por sorpresa en las fiestas de Lekeitio, su pueblo, y ella encantada de nuestra presencia fue la anfitriona perfecta. Y en las curvas de vuelta a casa en el coche, sonreía en silencio sabiendo que algo muy bello estaba creciendo profundo en mi.
Y llegó Daní Flaco, y mi viaje a China, y mis mentiras piadosas que la decían que me iba a quedar en China mas de una año buscando unos ojos que me dijeran No! por favor! no te quedes! vuelve pronto que aquí te espero yo.... Y entonces supo de la existencia de la buhardilla y todo se precipitó, su interés por saber de mi, nuestros juegos y adivinanzas, Quique, las tardes juntos en mi casa, los capuccinos.... y el resto creo que ya lo sabéis....
Y solo es que, rodeado de unos amigos en un caserío en Gipuzkoa, recordé que todo empezó allí hace un año.
A la vuelta encontré este video. Al parecer es un cantante nuevo, se llama Jere, y la canción me viene como anillo al dedo, como no... como muchas de las que escucho últimamente.
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